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domingo, 25 de noviembre de 2018

Cosas claras

Cuando la fotografía te llama, cuando tienes en tu mano tu primera cámara, quieres fotografiar todo. Te da igual que sea un tornillo oxidado, una hoja caída del árbol, un músico en la calle, incluso tus pies calentitos en calcetines, mientras tomas un delicioso té, con un libro, y manta. Sí, todo eso y mucho más lo he fotografiado. Son fotos que ahora miro y no me llaman, son fotos que tuvieron un comienzo, pero también un final. Puedo seguir haciéndolas cuando esté aburrida, o sencillamente porque las redes sociales las pidan (si no muestras algo de tu vida cotidiana, parece que no existes). Pero llevo un tiempo pensando en mi vida, en mis cosas, en todo lo que me ronda la cabeza, y también en fotografía.
Me he dado cuenta de que últimamente las fotos que hago no me llenan, me siento vacía, no muestro lo que siento, lo que me transmite el paisaje, lo que me transmite sobretodo la gente. Me he dado cuenta de que el retrato no es lo mío. Al menos no el retrato sin más. Si tuviera un estudio, sería otro cantar. Podría hacer sesiones chulas a niños pequeños, sesiones de navidad (hay gente que se monta hasta la casa de Papá Noel en el estudio), sesiones de parejas....pero no voy a tener un estudio. Sé que no me voy a dedicar a la fotografía, porque tengo mi profesión, pero eso no quiere decir que no me quiera esforzar en demostrar lo que quiero.
Quiero mostrar la alegría, la felicidad, pero también la pena, la tristeza. No todo en esta vida es color de rosa. Como siempre digo la vida es un arcoiris en el cuál existe el negro. Y hay gente que lo tiene todo, y hay gente que no tiene nada. Quiero mostrar la vida misma, pero no esa que nos venden de gente maravillosa, de gente que no tienen ni un problema, porque no os lo creáis, la vida no es así, todos tenemos problemas en mayor o menor grado. La vida no es tan increíble. Y si algunos la tienen así, es porque han tenido mucha suerte. Porque han nacido con un pan debajo del brazo.
El otro día leí una entrevista que me emocionó, que me hizo soltar unas lagrimitas, y hacía tiempo que no lloraba por algo relacionado con la fotografía. Me removió por dentro. Y sé que jamás llegaré a ser como él, pero ahora se ha convertido en un referente, como mi querido Capa.
Me gusta el paisaje, la arquitectura, lo abstracto, y lo seguiré fotografiando, pero también quiero mostrar las emociones. Quiero que mis fotos tengan vida. No sé si lo conseguiré, pero no voy a dejar de intentarlo.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El modo HDR

He comenzado el curso superior en Spectrum Sotos, y lo poco que llevamos ya me tiene encantada, aunque tengo que decir que hay poco que no me guste del arte de la fotografía. Una de esas cosas es el modo HDR. 
Llevo viendo en redes sociales que últimamente es algo que la gente usa para sus fotos, sobretodo algunos fotógrafos de paisajes, y hacen que sus fotos sean espectaculares, pero a la vez, parecen sacadas de una realidad ficticia. No sé si son sus contrastes, sus colores, pero no me siento identificada con ello. Siempre he preferido lo natural, la sencillez, lo que verdaderamente ve nuestro ojo o nuestra alma. Siempre he querido mostrar aquello que yo he sentido. Me da la sensación de que si retoco demasiado las fotos, o en este caso, si hago HDR, pierden su esencia.
En clase nos ha tocado ese tema, y hemos hecho las prácticas de rigor. No me lo curré mucho, porque entre el trabajo y la lluvia no he tenido mucho tiempo para escaparme a hacer fotos, pero lo que hice fue suficiente para ver que no es lo mío. Me fui a la Aljafería que me pilla cerca de casa. No quedan fotos tan artificiales como las que se ven por ahí, pero creo que se les ha ido la parte de mí que intento plasmar en cada una de las fotografías que hago.
Me ha ido genial dar esta clase y hacer las prácticas, porque así voy descartando lo que no me gusta del arte de fotografiar, y me voy quedando con lo que me apasiona.




domingo, 28 de octubre de 2018

Halloween

No soy de disfrazarme para Halloween, es algo que no me llama. Pero debido a que me pedí unos flash de estudio, me llegaron hace unos días y quise probarlos, decidí vestirme de algo que me hacía gracia...de monja.

Preparé todo y aquí están los resultados.




domingo, 7 de octubre de 2018

El mar

Hace unas semanas me fui con las compis de curro a reencontrarme con el mar. Hacía ni más ni menos que 3 años que no lo veía y ya le echaba de menos.
Llevábamos tantas cosas en el maletero, que fue imposible llevar el trípode, pero me las apañé como pude para fotografiarle en condiciones. Si hace falta apoyarte en una roca, te apoyas. Si tienes que aguantar el equilibrio sobre otra, lo haces. Y eso es lo que hice.
Además me encantan los días nublados, el reflejo del cielo en el agua, hace que los colores sean más intensos.
Me lo pasé en grande, volví renovada y con unas cuántas fotos en la cámara, entre ellas algunas que hice a mis compis.








martes, 18 de septiembre de 2018

Metamorfosis

Como ya sabéis los que me conocéis la fotografía es mi pasión, y desde hace unos meses me estoy dedicando a continuar mi aprendizaje en la escuela Spectrum, la cuál lleva 40 años enseñando a mirar, enseñando a capturar el tiempo, el alma de la gente con la fotografía. 
Tras acabar el curso medio, presenté mi trabajo "Metamorfosis", y tuve la gran suerte de ser la premiada con la beca. Eso además conllevaba que pudiera exponer junto a otros compañeros ganadores de becas y accésits mi proyecto. Y el día 13 de Septiembre fue la inauguración de la exposición "MIRADAS", que se puede visitar hasta el día 24, en la escuela Spectrum, y dónde podréis ver mi trabajo.

De todas formas como el día 13 no pude estar ni pude contar por qué elegí este tema, lo hago ahora.

METAMORFOSIS comenzó hace un año, cuando yo estaba de baja médica por una operación de espalda, que me tuvo casi sin poder salir de casa y mucho menos sin poder salir con la cámara. Una persona que ama la fotografía se siente vacía si no puede hacer lo que le gusta, así que yo, decidí que ya que no podía salir a buscarla, la fotografía vendría a mí. Y lo hizo en forma de bodegones, gracias a un 52 semanas que hice junto a otras personas. Uno de esos días que estás genial, que ves que después de la operación todo va bien, quise hacer una foto diferente, cogí cuatro folios, los doblé, y salió esto.



Cuando la vi, supe qué había querido plasmar en ella. Quería plasmar la salida del pozo, la llegada de lo bueno, que todo lo malo ya había pasado, y que era hora de mirar hacia delante, hacia lo blanco. Que de lo negro había pasado a lo blanco. Que ya estaba bien del todo. Fue mi salida de una época que lo había pasado muy mal.
Me apunté en Spectrum, me apunté a un curso en el que aprendí muchísimo, sobretodo a manejar la luz artificial y cuando nos comentaron que teníamos que presentar el proyecto para beca, no lo dudé. Supe que quería seguir con Metamorfosis.
Para hacer las cuatro fotos usé flash cobra, el que más miedo me daba al empezar el curso. Y os puedo decir que ya casi no le tengo nada de miedo.
Luego quise seguir con el tema del papel, porque fue uno de los mayores inventos. Porque en él se escriben historias que luego leemos en forma de libros, podemos dibujar y dar color a pensamientos en forma de cuadros, y vemos como en el papel sale aquello que hemos capturado con la vista y con la lente de nuestra cámara. Además podemos crear figuras y formas como en el caso de mi proyecto. El papel se metamorfosea en lo que queramos.
No mentiré si digo que me encanta lo abstracto, lo minimalista, y el blanco/negro. Creo que es algo que le da fuerza a determinadas fotos.

Metamorfosis es un proyecto personal. Me he dado cuenta de que yo también he cambiado, como lo hace el papel. Y lo he hecho positivamente. He aprendido que con tesón se consiguen cosas que creían inalcanzables, y que la fotografía sigue siendo mi pasión, y lo será siempre. Por eso, este proyecto no acaba con estas cuatro fotos que os enseño ahora, sino que va a haber más seguro. Y espero poder enseñároslas algún día.








De momento podéis ir a verlas a Spectrum Sotos, y disfrutar de ellas y de las del resto de compañeros que son todas maravillosas.

Para terminar, darles las gracias al jurado, que fue el que eligió mi proyecto como ganador de beca, pero sobretodo a la escuela en sí, al director, a Marga y a profesores, por hacer que hoy sea mejor "fotógrafa" y mejor persona.

jueves, 10 de mayo de 2018

Fotografía de producto

Uno de los temas que más me gusta fotografiar, a parte de naturaleza y atardeceres, son bodegones o cómo se les llama ahora, "still life". 
Cuando estaba en casa con la baja, sin poder salir demasiado a la calle, me las apañé para no dejar la fotografía de lado y me dediqué a hacer fotos a aquello que había en casa. Fue algo muy gratificante, porque aprendí como debía de dar la luz natural para que salieran mejor las fotos, pero sobretodo, tuve que dedicar tiempo a pensar en cómo hacer la foto, en cómo poner los productos y en cómo hacer que llamara la atención. En algunas lo conseguí y en otras no, pero al menos lo intenté.

Gracias al curso medio de la escuela Spectrum Sotos, estoy aprendiendo a hacer fotografía de producto, pero con flash. Los que me conocen, saben el "miedo" que le tenía al flash. Y os puedo asegurar que aún le sigo teniendo respeto. Quizá porque me habían dicho que era mejor la luz natural, que la luz del flash aplanaba los objetos, y sobretodo porque nunca lo había tocado (y eso que tenía uno, regalo de mis amigas), no me veía usándolo.

Pues bien, después de haber hecho fotografía de retrato y estos días fotografía de producto, puedo decir que estoy encantada con él. Si antes me gustaban los bodegones, ahora me apasionan, y sé que seguiré haciéndolos.

Ayer aprendí cómo dar frescor a las latas, cómo conseguir que a la gente que vea la foto le entre sed.






Pero lo mejor de todo fue que me lo pasé en grande haciendo estas fotos con mis compis. 

lunes, 23 de abril de 2018

Buscando mi estrella

Cuando empezó este año, me dije que tenía que buscar mi estrella. Dejar atrás los miedos, los "peros", lanzarme y hacer cosas, sobretodo aquellas que por una cosa u otra, siempre dejaba atrás, y otras que eran importantes, pero nunca les daba la importancia que tenían.
Y eso he hecho.
He estudiado como la que más, dándolo todo para poder tener una plaza. Hice el examen y la verdad, es que salí bastante contenta. Ahora hay que esperar a ver qué pasa.
En enero me apunté a un curso presencial en una escuela de fotografía. Estoy aprendiendo muchas cosas, sobretodo con respecto al tema luz y estoy disfrutando muchísimo. 
Llevo trabajando casi 5 meses seguidos, sin dolores, sin miedos a no poder hacerlo. Lo mejor de todo es que casi siempre estoy en el mismo sitio, con compañeras geniales (hay un orco, por ahí, pero qué se le va a hacer), y me encanta lo que hago.

Con todo eso, y más cosas, me he dado cuenta de que la tristeza y melancolía se están quedando en un segundo plano. Casi se podría decir que ya no están en mi vida.
Poco a poco voy consiguiendo lo que me propongo. Mi estrella me guía allá en el cielo. Lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo.


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Crisálida © 2016.
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