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domingo, 7 de octubre de 2018

El mar

Hace unas semanas me fui con las compis de curro a reencontrarme con el mar. Hacía ni más ni menos que 3 años que no lo veía y ya le echaba de menos.
Llevábamos tantas cosas en el maletero, que fue imposible llevar el trípode, pero me las apañé como pude para fotografiarle en condiciones. Si hace falta apoyarte en una roca, te apoyas. Si tienes que aguantar el equilibrio sobre otra, lo haces. Y eso es lo que hice.
Además me encantan los días nublados, el reflejo del cielo en el agua, hace que los colores sean más intensos.
Me lo pasé en grande, volví renovada y con unas cuántas fotos en la cámara, entre ellas algunas que hice a mis compis.








martes, 18 de septiembre de 2018

Metamorfosis

Como ya sabéis los que me conocéis la fotografía es mi pasión, y desde hace unos meses me estoy dedicando a continuar mi aprendizaje en la escuela Spectrum, la cuál lleva 40 años enseñando a mirar, enseñando a capturar el tiempo, el alma de la gente con la fotografía. 
Tras acabar el curso medio, presenté mi trabajo "Metamorfosis", y tuve la gran suerte de ser la premiada con la beca. Eso además conllevaba que pudiera exponer junto a otros compañeros ganadores de becas y accésits mi proyecto. Y el día 13 de Septiembre fue la inauguración de la exposición "MIRADAS", que se puede visitar hasta el día 24, en la escuela Spectrum, y dónde podréis ver mi trabajo.

De todas formas como el día 13 no pude estar ni pude contar por qué elegí este tema, lo hago ahora.

METAMORFOSIS comenzó hace un año, cuando yo estaba de baja médica por una operación de espalda, que me tuvo casi sin poder salir de casa y mucho menos sin poder salir con la cámara. Una persona que ama la fotografía se siente vacía si no puede hacer lo que le gusta, así que yo, decidí que ya que no podía salir a buscarla, la fotografía vendría a mí. Y lo hizo en forma de bodegones, gracias a un 52 semanas que hice junto a otras personas. Uno de esos días que estás genial, que ves que después de la operación todo va bien, quise hacer una foto diferente, cogí cuatro folios, los doblé, y salió esto.



Cuando la vi, supe qué había querido plasmar en ella. Quería plasmar la salida del pozo, la llegada de lo bueno, que todo lo malo ya había pasado, y que era hora de mirar hacia delante, hacia lo blanco. Que de lo negro había pasado a lo blanco. Que ya estaba bien del todo. Fue mi salida de una época que lo había pasado muy mal.
Me apunté en Spectrum, me apunté a un curso en el que aprendí muchísimo, sobretodo a manejar la luz artificial y cuando nos comentaron que teníamos que presentar el proyecto para beca, no lo dudé. Supe que quería seguir con Metamorfosis.
Para hacer las cuatro fotos usé flash cobra, el que más miedo me daba al empezar el curso. Y os puedo decir que ya casi no le tengo nada de miedo.
Luego quise seguir con el tema del papel, porque fue uno de los mayores inventos. Porque en él se escriben historias que luego leemos en forma de libros, podemos dibujar y dar color a pensamientos en forma de cuadros, y vemos como en el papel sale aquello que hemos capturado con la vista y con la lente de nuestra cámara. Además podemos crear figuras y formas como en el caso de mi proyecto. El papel se metamorfosea en lo que queramos.
No mentiré si digo que me encanta lo abstracto, lo minimalista, y el blanco/negro. Creo que es algo que le da fuerza a determinadas fotos.

Metamorfosis es un proyecto personal. Me he dado cuenta de que yo también he cambiado, como lo hace el papel. Y lo he hecho positivamente. He aprendido que con tesón se consiguen cosas que creían inalcanzables, y que la fotografía sigue siendo mi pasión, y lo será siempre. Por eso, este proyecto no acaba con estas cuatro fotos que os enseño ahora, sino que va a haber más seguro. Y espero poder enseñároslas algún día.








De momento podéis ir a verlas a Spectrum Sotos, y disfrutar de ellas y de las del resto de compañeros que son todas maravillosas.

Para terminar, darles las gracias al jurado, que fue el que eligió mi proyecto como ganador de beca, pero sobretodo a la escuela en sí, al director, a Marga y a profesores, por hacer que hoy sea mejor "fotógrafa" y mejor persona.

jueves, 10 de mayo de 2018

Fotografía de producto

Uno de los temas que más me gusta fotografiar, a parte de naturaleza y atardeceres, son bodegones o cómo se les llama ahora, "still life". 
Cuando estaba en casa con la baja, sin poder salir demasiado a la calle, me las apañé para no dejar la fotografía de lado y me dediqué a hacer fotos a aquello que había en casa. Fue algo muy gratificante, porque aprendí como debía de dar la luz natural para que salieran mejor las fotos, pero sobretodo, tuve que dedicar tiempo a pensar en cómo hacer la foto, en cómo poner los productos y en cómo hacer que llamara la atención. En algunas lo conseguí y en otras no, pero al menos lo intenté.

Gracias al curso medio de la escuela Spectrum Sotos, estoy aprendiendo a hacer fotografía de producto, pero con flash. Los que me conocen, saben el "miedo" que le tenía al flash. Y os puedo asegurar que aún le sigo teniendo respeto. Quizá porque me habían dicho que era mejor la luz natural, que la luz del flash aplanaba los objetos, y sobretodo porque nunca lo había tocado (y eso que tenía uno, regalo de mis amigas), no me veía usándolo.

Pues bien, después de haber hecho fotografía de retrato y estos días fotografía de producto, puedo decir que estoy encantada con él. Si antes me gustaban los bodegones, ahora me apasionan, y sé que seguiré haciéndolos.

Ayer aprendí cómo dar frescor a las latas, cómo conseguir que a la gente que vea la foto le entre sed.






Pero lo mejor de todo fue que me lo pasé en grande haciendo estas fotos con mis compis. 

lunes, 23 de abril de 2018

Buscando mi estrella

Cuando empezó este año, me dije que tenía que buscar mi estrella. Dejar atrás los miedos, los "peros", lanzarme y hacer cosas, sobretodo aquellas que por una cosa u otra, siempre dejaba atrás, y otras que eran importantes, pero nunca les daba la importancia que tenían.
Y eso he hecho.
He estudiado como la que más, dándolo todo para poder tener una plaza. Hice el examen y la verdad, es que salí bastante contenta. Ahora hay que esperar a ver qué pasa.
En enero me apunté a un curso presencial en una escuela de fotografía. Estoy aprendiendo muchas cosas, sobretodo con respecto al tema luz y estoy disfrutando muchísimo. 
Llevo trabajando casi 5 meses seguidos, sin dolores, sin miedos a no poder hacerlo. Lo mejor de todo es que casi siempre estoy en el mismo sitio, con compañeras geniales (hay un orco, por ahí, pero qué se le va a hacer), y me encanta lo que hago.

Con todo eso, y más cosas, me he dado cuenta de que la tristeza y melancolía se están quedando en un segundo plano. Casi se podría decir que ya no están en mi vida.
Poco a poco voy consiguiendo lo que me propongo. Mi estrella me guía allá en el cielo. Lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo.


miércoles, 7 de marzo de 2018

Capturando gotas

Siempre es un placer capturar pequeñas gotas de agua. Si te acercas demasiado a ellas, parece que puedes ver en su interior, diminutos mundos de naturaleza.



domingo, 18 de febrero de 2018

Levitando con Tolkien

Hace días estaba tan tranquila en casa, pensando en mis cosas, que me vino una idea...quería hacer una fotografía, y no una cualquiera, no, sino una que me habían enseñado a hacer en un curso, hace tiempo, pero que por unas cosas u otras nunca la había puesto en práctica. Supe que ese era el día para probar a hacerla y me puse a ello.


Montar el trípode, ajustar la cámara, prepararte sin caerte de cabeza, hacer equilibrios y tal, es muy divertido, tanto que cada vez que se disparaba la foto, me tronchaba de la risa, y conmigo, las personas que tenía alrededor. Tras varias pruebas de postura y fotos realizadas, lo pasé todo al ordenador y me peleé con photoshop. Seguimos sin entendernos demasiado. Sé que hay muchos errores, pero también sé que conseguiremos llevarnos bien.
Eso sí, la foto, para ser la primera, me ENCANTA. Y no podía estar rodeada de mejores libros, que los de mi querido Tolkien.

domingo, 4 de febrero de 2018

Belchite Viejo

Justo antes de acabar el año, mi hermana me preguntó si quería ir con ella, un amigo suyo y su novio a visitar Belchite Viejo. No dudé en apuntarme. La visita era guiada y a la hora que cogimos (las 8 de la tarde), contaban las leyendas de ese lugar que sufrió tanto.
Llegó el día y tras visitar Belchite Nuevo, con sus villancicos sonando a todo volumen por cada una de sus calles (eso nos pasa por decir que queríamos escuchar villancicos ^_^) y tomarnos un café para entrar en calor, nos dirigimos a la entrada de Belchite Viejo.
Allí tuve la suerte de coincidir con otra fotógrafa, que como yo, iba cargada con trípode. Tras hablar un rato de nuestra pasión por la fotografía, y tras preguntar si podíamos entrar con el trípode a hacer fotos, traspasamos la puerta con ilusión, porque podríamos hacer buenas fotos.

Mientras los demás se iban con la guía y escuchaban las leyendas (nosotras también lo podíamos oír porque estaba todo a oscuras y en completo silencio), nos dedicamos a colocar todo para hacer las primeras fotos.


Después de una, llegaba otro lugar increíble, rodeado de misterio, y no podíamos dejar de fotografiarlos. Todos ellos con las estrellas que surcaban el cielo, y con una luna que hacía que las fotos aún salieran más bonitas.






Cada uno de los sitios que íbamos viendo, daban respeto, tenían memoria, y sentimiento. Contaban todo por lo que habían pasado los habitantes de Belchite, todo lo que sufrieron.


En este lugar en concreto, se me puso la piel de gallina, quizá por lo que nos contaron, o quizá por todo lo que se notaba en el ambiente.



Lo último que antes de salir fue el Convento de San Agustín, que está en tan mal estado, que no pudimos entrar, por peligro de derrumbamiento.



Os puedo asegurar que todos los que entramos a visitar el pueblo, salimos con el corazón encogido. 

No sé como será verlo de día, pero de noche da mucho respeto. 

Ese día tuve sentimientos encontrados. Estaba feliz porque por fin había hecho fotos de starlight, y para ser las primeras no estaban nada mal, pero por otra parte estaba entristecida por lo que nos habían contado.

Lo mejor sin ninguna duda fue la gran compañía de mi sister, Axel y Álvaro. 

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