Popular Posts

domingo, 24 de marzo de 2019

Fotografiar la primavera

Si hay algo de la primavera que me encanta (a parte de sentir el calorcito en el cuerpo, después de tan largo invierno), es la cantidad de flores que vemos por todos los sitios. No sabía dónde podría haber almendros en mi ciudad. Siempre he querido fotografiarlos, porque son uno de mis árboles favoritos, junto a los cerezos y cuando he ido a Madrid he aprovechado a hacer alguna foto de ellos. Así que en cuanto Bea me dijo que había y dónde se encontraban, no lo dudé, dejé de estudiar, y cargada con la cámara y el trípode me fui a buscarlos.





No fue difícil encontrarlos, aunque tras las lluvias (escasas) y el viento, no quedaban muchas flores, aunque las suficientes para capturarlas con mi lente y llevármelas a casa. Así aproveché a probar el macro 100, que sufrió un pequeño accidente hace unos meses y tras arreglarlo no le había dedicado toda la atención que se merece.

Ya no tengo excusa para salir todas las primaveras a buscar almendros. Ya no tengo excusa para dibujarlos cuando tenga tiempo.

Siguen emocionándome igual que siempre.



sábado, 2 de febrero de 2019

Una joya del analógico

Cuando tuve la clase del analógico en Spectrum Sotos, supe que algún día me haría con una cámara analógica. Y os preguntaréis por qué en la época en la que estamos, cuando todo el mundo usa réflex, yo no me lanzo a por una full frame en vez de por una de hace más de 30 años. Pues la respuesta es sencilla...me enamoré del analógico y me apetece sentir de nuevo, lo que sentí cuando cogí por vez primera una canon analógica en clase, o cuando vi por primera vez cómo se revelaban mis fotos. Es algo mágico.
Eso no quiere decir que me vaya a dedicar única y exclusivamente a ella. Sigo teniendo mi Canon, sigo haciendo fotos con ella, y no voy a dejar de usarla nunca. De hecho las full frame me llaman cada día más.
Pero si puedo tener la oportunidad de gastar carretes haciendo fotos especiales, si puedo tener la oportunidad de ver el romanticismo del analógico...lo haré.
Así que aquí os presento el nuevo miembro fotil de la familia. Una Nikon FM2, la cuál ya ha capturado las primeras imágenes y estoy deseando revelar el carrete para ver lo que sale.


lunes, 21 de enero de 2019

Analógico

Cuando sales de prácticas con Spectrum Sotos,tu profesora y tus compis de curso a hacer fotos chulas, sosteniendo por primera vez una cámara analógica en las manos, cogiéndola como si fuera algo frágil, buscando ese algo que te haga sentir para poder fotografiarlo. Cuando intentas meter el negativo en el cuarto oscuro a "oscuras", y casi te quedas medio cegata. Cuando sales oliendo a revelador. Cuando te haces una foto con tus compis, lavando los negativos, porque sí, aunque parezcamos el camarote de los hermanos Marx. Cuando ves con tus propios ojos cómo lo que has visto aparece en el papel. Cuando sientes al ver algo tan bonito. Cuando sencillamente te EMOCIONAS. Es cuando verdaderamente sientes en tu piel y en tus venas que eres FOTÓGRAFA. Y eso, señores...no tiene precio.

















No me diréis que el analógico no tiene un aire de nostalgia y de romanticismo.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Un año que acaba

Otro año más se acaba, y la verdad es que si miro hacia atrás, no ha sido tan malo.
Empecé currando en un sitio especial, dónde ya había trabajado, e hice mucha amistad con mis "cardíacas" y también con mis chicas de pediatría. Llevo trabajando más de un año sin parar, sin que me duela nada, sin temor a no poder hacerlo. Porque además he podido demostrarme que sí, que puedo, ya que he vuelto a trabajar en planta. Allá donde he estado, todos han quedado contentos conmigo, y eso es de agradecer.
Realicé una oposición y vi como mi plaza pasaba por delante de mis narices sin yo poder hacer nada, pero la siguiente es mía.

Vi a mi Sagui después de varios años, y estoy deseando verla de nuevo.

Sobretodo, este año me di una oportunidad...me lancé de cabeza a hacer algo que me apasiona. Me apunté a un curso de fotografía a lo grande, y no uno cualquiera o en un sitio cualquiera, sino en la escuela Spectrum Sotos, que es una de las mejores, y lo avala los más de 40 años que lleva abierta, formando a grandes fotógrafos.

He tenido la suerte de conocer al gran Pedro Avellaned, y de tener y seguir teniendo los mejores profesores de fotografía. Al igual que conocer a personas con mis mismos gustos e inquietudes. Ha entrado gente en mi vida, que se quedará para siempre.
Además sin pensar en que podría conseguirlo, gané la Beca a mejor trabajo de curso medio y pude exponer mis fotos junto al resto de ganadores. Algo en lo que jamás pensé que llegaría a hacer.
He revelado mi primera foto en analógico. Y casi he llorado al ver cómo de la nada, salía aquello que había visto con mi retina.
Me he puesto delante de la cámara, y he sacado mis miedos, mis temores, mis complejos y me he quedado con lo mejor de mí misma.




Este año he sentido, me he emocionado, he seguido siendo yo misma, con mis alegrías y mis tristezas. Soy una mujer con carácter pero también dulce. Disfruto de los míos, con los míos, con mis amigos y con aquellas personas que me aportan mucho en esta vida. Sigo llorando al ver un atardecer, suspiro al leer un libro con buen final. Me quedo embobada viendo llover a través de la ventana mientras mis manos se calientan con una taza de té. Me encanta ver cómo se para el tiempo a través de la lente de mi cámara. Río cada vez que Zape hace alguna trastadilla sin importancia.
He acabado el año viajando con mi hermana y un amigo, como llevamos haciendo desde el año pasado.

Hoy puedo decir que no ha sido un año tan malo. Que me quedo con todo lo bueno, que ha sido muchísimo. Y que sólo le pido al 2019, que sea igual que este. 

Deseo que terminéis el año con alegría y empecéis el nuevo con felicidad. ¡FELIZ 2019!

sábado, 15 de diciembre de 2018

El autorretrato. Complejos

Para mí, el autorretrato siempre ha sido una forma de descubrirse a uno mismo. Es el viaje al interior de cada uno y por tanto es lo que más me cuesta en fotografía.
El martes tuvimos la clase práctica en Spectrum y fui con varias ideas en la cabeza, exactamente con 3, y de cada una hice una foto. Pero una de ellas me costó muchísimo, no la idea, sino el hecho de hacérmela. Me costó porque en ella muestro algo que me ha costado mucho sufrimiento...mis complejos. 


Quería tapar en la foto las cosas de mi cuerpo que me gustan, que son los ojos y la boca, y mostrar todo lo demás.
Estoy muy contenta porque he conseguido dejar una gran parte de mí plasmada en ella, he conseguido quitarme un peso de encima.
Quién sabe si con eso, consigo colocarme más delante de la cámara.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Cosas claras

Cuando la fotografía te llama, cuando tienes en tu mano tu primera cámara, quieres fotografiar todo. Te da igual que sea un tornillo oxidado, una hoja caída del árbol, un músico en la calle, incluso tus pies calentitos en calcetines, mientras tomas un delicioso té, con un libro, y manta. Sí, todo eso y mucho más lo he fotografiado. Son fotos que ahora miro y no me llaman, son fotos que tuvieron un comienzo, pero también un final. Puedo seguir haciéndolas cuando esté aburrida, o sencillamente porque las redes sociales las pidan (si no muestras algo de tu vida cotidiana, parece que no existes). Pero llevo un tiempo pensando en mi vida, en mis cosas, en todo lo que me ronda la cabeza, y también en fotografía.
Me he dado cuenta de que últimamente las fotos que hago no me llenan, me siento vacía, no muestro lo que siento, lo que me transmite el paisaje, lo que me transmite sobretodo la gente. Me he dado cuenta de que el retrato no es lo mío. Al menos no el retrato sin más. Si tuviera un estudio, sería otro cantar. Podría hacer sesiones chulas a niños pequeños, sesiones de navidad (hay gente que se monta hasta la casa de Papá Noel en el estudio), sesiones de parejas....pero no voy a tener un estudio. Sé que no me voy a dedicar a la fotografía, porque tengo mi profesión, pero eso no quiere decir que no me quiera esforzar en demostrar lo que quiero.
Quiero mostrar la alegría, la felicidad, pero también la pena, la tristeza. No todo en esta vida es color de rosa. Como siempre digo la vida es un arcoiris en el cuál existe el negro. Y hay gente que lo tiene todo, y hay gente que no tiene nada. Quiero mostrar la vida misma, pero no esa que nos venden de gente maravillosa, de gente que no tienen ni un problema, porque no os lo creáis, la vida no es así, todos tenemos problemas en mayor o menor grado. La vida no es tan increíble. Y si algunos la tienen así, es porque han tenido mucha suerte. Porque han nacido con un pan debajo del brazo.
El otro día leí una entrevista que me emocionó, que me hizo soltar unas lagrimitas, y hacía tiempo que no lloraba por algo relacionado con la fotografía. Me removió por dentro. Y sé que jamás llegaré a ser como él, pero ahora se ha convertido en un referente, como mi querido Capa.
Me gusta el paisaje, la arquitectura, lo abstracto, y lo seguiré fotografiando, pero también quiero mostrar las emociones. Quiero que mis fotos tengan vida. No sé si lo conseguiré, pero no voy a dejar de intentarlo.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El modo HDR

He comenzado el curso superior en Spectrum Sotos, y lo poco que llevamos ya me tiene encantada, aunque tengo que decir que hay poco que no me guste del arte de la fotografía. Una de esas cosas es el modo HDR. 
Llevo viendo en redes sociales que últimamente es algo que la gente usa para sus fotos, sobretodo algunos fotógrafos de paisajes, y hacen que sus fotos sean espectaculares, pero a la vez, parecen sacadas de una realidad ficticia. No sé si son sus contrastes, sus colores, pero no me siento identificada con ello. Siempre he preferido lo natural, la sencillez, lo que verdaderamente ve nuestro ojo o nuestra alma. Siempre he querido mostrar aquello que yo he sentido. Me da la sensación de que si retoco demasiado las fotos, o en este caso, si hago HDR, pierden su esencia.
En clase nos ha tocado ese tema, y hemos hecho las prácticas de rigor. No me lo curré mucho, porque entre el trabajo y la lluvia no he tenido mucho tiempo para escaparme a hacer fotos, pero lo que hice fue suficiente para ver que no es lo mío. Me fui a la Aljafería que me pilla cerca de casa. No quedan fotos tan artificiales como las que se ven por ahí, pero creo que se les ha ido la parte de mí que intento plasmar en cada una de las fotografías que hago.
Me ha ido genial dar esta clase y hacer las prácticas, porque así voy descartando lo que no me gusta del arte de fotografiar, y me voy quedando con lo que me apasiona.




Design: WS
Crisálida © 2016.
Volver arriba