Hace unas semanas me recomendaron este libro. La verdad es que no lo conocía, ni había leído nada de la autora, pero me llamó la atención.
Empecé a leerlo y no pude dejarlo. Pero a la vez quería ir más despacio para poder saborear cada página. Es de esos libros que a la vez son tristes pero te dejan con una sensación de felicidad y plenitud.
Este libro te hace pensar en cuántas personas nos han cambiado la vida y no se lo hemos agradecido. O cuántas personas han pasado por nuestra vida y se han ido y nunca pensamos en lo bueno que nos dejaron. Vivimos siempre con prisas y damos todo por hecho. Pero un simple gesto de cariño, o un gracias dicho de verdad, puede tener un valor inmenso. Las palabras importan, los pequeños gestos dejan siempre una gran huella.
Y además si algo me ha recordado este libro, es que las pequeñas cosas, los momentos que nos hacen felices con los nuestros, eso que nos llena el corazón, es lo que de verdad importa.
Sé que lo volveré a leer, porque es de esos libros que se disfrutan página a página, lentamente.

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