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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Fiesta Sorpresa

En pocos días llega mi cumpleaños, y a pesar de que este año no está siendo muy bueno, mi cumpleaños está siendo el mejor.
Mis amigas mosqueteras: Ado, Ana, Eli e Inés, y mi hermana, que fue la cómplice, me organizaron una fiesta sorpresa de cumpleaños. Hacía mucho que no nos veíamos, y ellas sabían que lo que más ilusión me haría sería verlas. Y no se equivocaban.

El sábado a eso de las doce de la mañana, mi hermana me dice "ahora me voy a casa de una amiga a llevar unas cosas, a las dos paso a buscarte, que hoy te daré tu regalo de cumpleaños, ya que a la semana que viene no estaré". Ilusa de mí, la creí, y a eso de las dos ya estábamos caminito del sorpresón. Mi hermana iba diciéndome todo el camino que teníamos primero que pasar por casa de un amigo suyo, en la que esperaban varios amigos más, para que les ayudáramos a terminar sus disfraces de Halloween...¿he dicho ya que soy una ilusa? Llegamos al portal, subimos en el ascensor y vi que la puerta del rellano estaba abierta. Entramos, y la puerta del salón estaba cerrada. Así que cuando mi hermana la abrió, vi a tres personas que salían de detrás del sofá gritando "SORPRESA". No me lo podía creer, estaba viendo allí a tres de mis mosqueteras (Ado no pudo venir, aunque estuvo presente todo el finde). La emoción, la alegría y sobretodo la felicidad me embargaron, me llenaron, como hacía tiempo que no lo hacían.

Lo mejor es que mis amigas se quedaban el fin de semana. Iba a poder disfrutar de su compañía más de lo que creía. 

El sábado nos fuimos a comer junto con mi hermana (que es la mejor hermana, la mejor cómplice) y luego tomamos un cafecito con la mía mama y Zape, que tenía muchas ganas de conocerlas. Y luego tras hacer la compra para la cena y dejarla en casa, nos fuimos a disfrutar de la ciudad, que de noche es preciosa. 


Tengo que decir que no hay nada como ir con las amigas paseando, pero si encima sabes que les encanta la fotografía y el cachondeo, las risas están aseguradas. No pongo aquí fotos de nuestro momento "caras", porque son muy íntimas, pero sí pongo una, en la que salimos las cuatro, que me encanta, y que tampoco se nos ve mucho. XD


Hicimos fotos de la Basílica del Pilar, y llevé a Inés (gran fotógrafa) y a Ana,  a que pudieran fotografiarla desde el Puente de Piedra. Mientras, Eli, nos esperaba sentada, o eso creíamos, porque nos estuvo capturando haciendo fotos. Parecíamos buscadores de pokemon. XD




De ahí nos fuimos a tomar un café calentito, donde las risas estuvieron aseguradas. No me había reído tanto desde hacía tiempo. 
La cena, la tarta, el cumpleaños feliz, y las grageas de Harry Potter vinieron después. A mis mosqueteras pongo por testigo, que nunca más volveré a probar esas grageas. Hay sabores asquerosos. Jajaja.
Nos dieron altas horas de la noche, y al día siguiente había que madrugar.

El domingo fuimos al centro a ver la Basílica del Pilar por dentro, y de camino pudimos fotografiar al fotógrafo. Además tanto Inés como yo fuimos capturadas por Eli, haciendo la foto de marras a este gran señor. 


La Basílica del Pilar siempre impacta por dentro. Aunque al principio parece pequeña, luego no lo es tanto.
Luego subimos a la torre del Pilar desde donde se ve gran parte de Zaragoza. Fue una odisea porque tanto Inés como yo tenemos vértigo. Pero es que digamos que yo no había subido a la torre desde que me empezó el miedo a las alturas, y lo pasé un poquito mal. Menos mal que ahí estaba Eli para sujetarme e Inés para darme sabios consejos. 
Las vistas eran impresionantes.





Bajamos enseguida y fuimos a ver la Fuente de la Hispanidad. Tengo que decir que había un puestecillo para comprar cosas para nuestras mascotas y ayudar a una asociación a adoptar perros, así que no pude evitarlo y le compré dos cosillas a Zape.


Ese día comimos algo típico de aquí, las migas. Aunque las típicas son con uvas y chorizo, el resto no están nada mal.

Para terminar de visitar Zaragoza, fuimos al Palacio de la Aljafería. No pudimos verlo por dentro, porque el tren les salía pronto, pero lo pasamos genial posando para Inés. Y ese día Inés posó para mí. Ha sido todo un placer.


Las despedidas siempre son tristes, pero esta no lo fue, porque gracias a mis chicas mi año ha cambiado. Gracias a ellas mi cumpleaños es diferente. Me han devuelto esa luz que tanta falta me hacía. No se cuánto tiempo pasará antes de volver a verlas, pero siempre que nos vemos es como si nos hubiéramos visto el día de antes. No hay silencios incómodos, sino que siempre tenemos montones de cosas que contarnos. Siempre tenemos montones de cosas en común. Pero sobretodo lo que tenemos es una gran amistad que jamás se perderá. 

Gracias: Ado, Ana, Eli e Inés, por hacer que este cumpleaños sea increíble. 

P.D: Ya tengo nuevo maletín de óleo y caballete. Ahora toca pintar y vaya si lo haré. Tengo que hacer cuatro cuadros, uno para cada mosquetera. Bueno, cinco, porque mi hermana se lo merece también.

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