Mi alma lleva dormida todo el invierno esperando un rayo de luz que la ilumine. Está en el proceso de curarse de todas las heridas infligidas durante años. Ha estado descansando, y va cogiendo fuerzas lentamente, al igual que la naturaleza y los animales hibernan en los meses fríos, para regresar en Primavera.
Y es por ello que ayer me acerqué a reencontrarme con mis queridos almendros, con sus bellas flores, con sus tonos blancos y rosados. Porque las hadas de la naturaleza llamaron a los Primver, pequeños seres alados llenos de luz, que se dedican a susurrarle palabras al Invierno y a darle las gracias por cuidar y preparar tan bien a las plantas y a los animales durante los meses de frío, y a decirle que ahora son ellos los que se dedicarán a que Primavera regrese con todo su esplendor. Porque gracias a ellos, poco a poco vemos cómo pequeñas florecillas van asomándose lentamente, cómo los pájaros vuelven con sus trinos, y cómo todo vuelve a la vida a la vez que el buen tiempo.
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